Je ne suis pas Kichi

José David Sánchez de Medina

“El Estado soy yo”. Esta frase, atribuida al rey de Francia, Luis XIV, a principios del siglo XVII, resume de manera simple pero potente el porqué el reinado del conocido como “Rey Sol” es considerado el prototipo de monarquía absoluta en la historia europea. El Estado soy yo y ¡ay! de aquel que ose criticar, dudar de la visión divina, mesiánica incluso del Rey Sol. Quien le desobedeciere, corra bajo su responsabilidad el riesgo de atentar no solo contra el monarca, contra su dios, sino contra los cimientos mismos del Estado… contra todos y cada uno de sus siervos.

“Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, sería años más tarde la versión “mejorada” que el despotismo ilustrado haría del absolutismo, manteniendo una visión paternalista del Estado que a finales del siglo XVIII, el mismo Carlos III perpetuaría con cierta sorna con la famosa frase: “mis vasallos son como los…

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Si tienes ganas de aforar… piensa en mí

José David Sánchez de Medina

Cierre el lector por un instante los ojos y haga el esfuerzo de imaginarse a la señora Rita Barberá, actual Senadora en las Cortes Generales por la Comunidad Valenciana, en cualquiera de los escenarios (públicos o privados, para este ejercicio lo mismo da) donde ha prometido amor eterno al Presidente del PP y actual Jefe del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, y a la cúpula de su partido en Valencia (ahora casi por entero imputada), entonando la siguiente coplilla (con música de la excelente versión de Chabela Vargas del ya mítico tema de Agustín Lara, “Piensa en mí”):

Si tienes ganas de aforar, piensa en mí.

Si tienes alguien que blindar, piensa en mí.

Ya ves que venero, tu imagen de líder,

Que del frío banquillo, querellas y pillos,

Me puede librar.

Piensa en mí, pal Senado.

Pal Congreso,

También, piensa en mí.

Cuando quieras, ahorrarme el Juzgado,

No lo…

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La muerte de la Arquitectura

En 1926 Walter Gropius con sus estructuras metálicas finas, sus grandes superficies acristaladas, sus cubiertas planas y sus formas ortogonales, esta obra se convirtió en pionera de la arquitectura moderna. Sienta las bases de una muerte anunciada, a la que contribuirá, posteriormente, a partir de 1945 Le Corbusier con su “La Unité d’Habitation”. El término minimalista, se refiere a cualquier cosa que haya sido reducida a lo esencial, despojada de elementos sobrantes. Según la última versión del diccionario de la Real Academia Española (RAE), el minimalismo es una corriente artística que utiliza elementos mínimos y básicos, como colores puros, formas geométricas simples, tejidos naturales, etc.

Hay muchísimos “artistas” de todo ámbito, que se autodenominan Minimalistas, sin haber entendido el concepto principal. Un cubo, o hexaedro, no es “per se” minimalista, si es un poliedro de seis caras, pero es el contexto lo que lo convierte en algo distinto. Podemos apreciar una arquitectura minimalista visible en la obra de, entre otros: John Pawson, Souto de Moura, Tadao Ando,

 

¿Encanna?

José David Sánchez de Medina

Que no, que no puedo evitarlo. Que por más que lo intento cierro los ojos y ahí está el gachón. Lo veo, “me se viene a la cabesa”. Ese Rajoy sentao en esa peaso de mesa de despacho de maera, con traje oscuro y corbata (añada si lo desea peluca rubia rizada de pelo corto), sosteniendo contra su oreja izquierda, colorá ya cual Juan, el auricular del teléfono, de esos aparatos antiguos, grises, con rueda numerada para marcar, mientras escucha al otro lado del interfono:

– ¿Mariaaaano? Por favor, ¿me ponga con Mariano de España?

– Mariano de España perfectamente puesto al aparato, dígame.

– ¿Mariaaaano?

– ¡¡¡SIIIIIII!!!

Millán Salcedo hacía mucho mejor de “Encarna de noche” y Josema Yuste bordaba a la famosa “señora de Algete” en aquella sobresaliente parodia que el dúo “Martes y Trece” regaló a la historia del humor y de la televisión en la Nochevieja…

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“Y si no, nos enfadamos”

José David Sánchez de Medina

Anda que no disfrutaba ná mi abuela Pepa viendo esas cachetás con la mano abierta que le daba Bud Spencer, él solito, a unos dos mil quinientos gánsteres una hartá de malos en el interior de una pizzería llena de globos, mientras su compañero, Terence Hill (ambos alegoría un tanto “spaguetti western” de aquellos Astérix y Obélix de Uderzo y Goscinny), utilizaba la inteligencia y la astucia frente a la fuerza bruta de su robusto amigo… pa endiñarle a otros dos mil quinientos más. Ni una gota de sangre, ni un muerto. Dos millones de tíos tiraos por el suelo “estrosaos”, pero quedaba claro que aún se movían, vivos… violencia, la justa, quillo.

Pues bien. Si lo anterior no le suena a chino, si ha sido capaz de recordar la película concreta e incluso de tararear la famosa canción (¡¡chiquitá, chiquiti, chambareee!! ¡¡paaa, pa, pa, paaaaa!!), seguramente tenga usted un…

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